lunes, 22 de julio de 2013

Comienza la Jornada Mundial de la Juventud de Rïo de Janeiro

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Lema

"Id y haced discípulos a todas las naciones" (Mt 28, 19).

El lema de la JMJ Río2013 convoca a los jóvenes de Brasil y del mundo entero a asumir el llamado hacia la misión, a ser testigos vivos de Cristo Resucitado.

Tomado de la parte final del Evangelio de San Mateo, el lema tiene como contexto la Resurrección de Cristo. Los discípulos, quienes hasta ese momento se encontraban atemorizados y encerrados con miedo de los judíos, se encuentran con el Cristo, vencedor de la muerte.

El encuentro con el Resucitado impulsa a todos a vivir este mandato. ¡María Magdalena ve el sepulcro vacío y testifica! ¡Pedro y Juan ven las vendas y la sábana, creen y testifican! ¡Los discípulos de Emaús reconocen a Cristo al partir el Pan y testifican que Cristo vive!

Y es en ese contexto que Cristo da el mandato: ¡Id! ¡Id porque Él está vivo y camina delante de sus amigos! ¡Id porque Cristo es vencedor y permanece con cada miembro de la Iglesia! ¡Id a anunciar la Resurrección!

Es esto lo que intenta generar el lema de la JMJ Río2013 en el corazón de cada joven peregrino. Motiva a que cada peregrino deje que la luz de Cristo Resucitado disipe las tinieblas del miedo y de las dudas que paralizan. Estimula a que los jóvenes sean misioneros aún en situaciones de conflicto, en países donde los cristianos son perseguidos, en medio a un mundo secularizado que no quiere vivir los valores cristianos.

Por lo tanto, éste es un mandato de la Iglesia a la juventud católica. ¡Id, jóvenes misioneros que confiáis en el Magisterio de la Iglesia y que apoyáis vuestra fe en la liturgia y en la vida comunitaria! ¡Id y evangelizad con vuestros dones personales! ¡Id y fundamentad vuestra fe con respuestas y justificaciones sobre temas que afligen al mundo actual! ¡Id y testificad la alegría del encuentro con el Cristo Resucitado en la JMJ Río2013!

HIMNO DE LAS JORNADAS.


Oración Oficial

¡Oh Padre! enviaste a Tu Hijo Eterno para salvar el mundo y elegiste hombres y mujeres para que, por Él, con Él y en Él proclamaran la Buena Noticia a todas las naciones. Concede las gracias necesarias para que brille en el rostro de todos los jóvenes la alegría de ser, por la fuerza del Espíritu, los evangelizadores que la Iglesia necesita en el Tercer Milenio. 

¡Oh Cristo! Redentor de la humanidad, Tu imagen de brazos abiertos en la cumbre del Corcovado acoge a todos los pueblos. En Tu ofrecimiento pascual, nos condujiste por medio del Espíritu Santo al encuentro filial con el Padre. Los jóvenes, que se alimentan de la Eucaristía, Te oyen en la Palabra y Te encuentran en el hermano, necesitan Tu infinita misericordia para recorrer los caminos del mundo como discípulos misioneros de la nueva evangelización.

¡Oh Espíritu Santo! Amor del Padre y del Hijo, con el esplendor de Tu Verdad y con el fuego de Tu amor, envía Tu Luz sobre todos los jóvenes para que, impulsados por la Jornada Mundial de la Juventud, lleven a los cuatros rincones del mundo la fe, la esperanza y la caridad, convirtiéndose en grandes constructores de la cultura de la vida y de la paz y los protagonistas de un nuevo mundo.

¡Amén!

                                          

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